Economía paraguaya 2026: crecimiento, perspectivas y desafíos
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Table Of Content
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- Situación actual de la economía paraguaya
- Economía paraguaya: estabilidad y grado de inversión en 2024 y 2025
- Confianza internacional y estabilidad económica
- Proyecciones de la economía paraguaya para 2026
- Proyecciones económicas 2026 y la estrategia Paraguay 2X para duplicar el PIB
- Sectores que impulsarán el crecimiento en 2026
- Diversificación de la economía paraguaya sostenidos por sectores industriales
- Ejes del crecimiento para el 2026: Maquila, construcción y otros servicios
- Desafíos y riesgos para la economía paraguaya 2026
- Comparación de la economía regional y posición de Paraguay
- Conclusión
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La economía paraguaya 2026 se perfila como una de las más estables y dinámicas de América Latina, en un contexto regional marcado por la desaceleración, la incertidumbre global y las tensiones fiscales en varios países vecinos. Paraguay llega a este nuevo ciclo con fundamentos macroeconómicos sólidos, una inflación controlada y expectativas de crecimiento que superan el promedio regional.
Durante los últimos años, el país ha mostrado una notable capacidad de recuperación económica, apoyada en sectores tradicionales como la agricultura y la energía, pero también en una expansión sostenida de los servicios, el comercio y la construcción. Esta combinación explica por qué muchos analistas comienzan a hablar de Paraguay como un caso singular dentro del mapa económico latinoamericano.
Situación actual de la economía paraguaya
La economía paraguaya viene de un período de crecimiento sostenido tras los efectos de la pandemia y de fenómenos climáticos adversos. La estabilidad monetaria, el bajo nivel de inflación y una política fiscal relativamente prudente han permitido recuperar la confianza de inversores y consumidores.
El Banco Central del Paraguay ha destacado en reiteradas ocasiones la fortaleza del consumo interno, la recuperación del empleo y el buen desempeño de sectores clave. A esto se suma una deuda pública moderada en comparación con otros países de la región, lo que le da al Estado un mayor margen de maniobra ante eventuales shocks externos.
Este escenario sirve como base para entender las proyecciones positivas que se manejan para la economía paraguaya en 2026.
Economía paraguaya: estabilidad y grado de inversión en 2024 y 2025
La situación actual de la economía paraguaya se caracteriza por un nivel de estabilidad poco común en el contexto latinoamericano. A lo largo de los últimos años, el país ha consolidado un marco macroeconómico ordenado, con inflación controlada, crecimiento sostenido y una política fiscal que, aunque con desafíos, mantiene señales de responsabilidad y previsibilidad.
Uno de los hitos más relevantes que explican este escenario es la obtención del grado de inversión 2024 otorgado por Moody’s, logro que fue reafirmado y complementado en 2025 con la calificación de grado de inversión otorgado por Standard and Poor’s. Estos reconocimientos marcaron un antes y un después en la percepción externa del país, funcionando como una señal clara de confianza en la capacidad del Estado paraguayo para cumplir con sus compromisos, sostener el crecimiento y administrar sus finanzas públicas de manera responsable.
Confianza internacional y estabilidad económica
La obtención del grado de inversión 2024 otorgado por Moody’s y del grado de inversión 2025 otorgado por Standard and Poor’s respondió a una combinación de factores estructurales: niveles moderados de deuda pública, un sistema financiero sólido, estabilidad monetaria y una trayectoria histórica de bajo riesgo macroeconómico. Estos logros reforzaron la imagen de Paraguay como una economía confiable, capaz de sostener sus políticas más allá de los ciclos políticos o de coyunturas externas adversas.
El doble reconocimiento tuvo efectos concretos en la economía real. Por un lado, mejoró el acceso del país al financiamiento internacional en condiciones más favorables, reduciendo el costo del crédito tanto para el Estado como para el sector privado. Por otro, incrementó el interés de inversores extranjeros, que comenzaron a observar a Paraguay no solo como un país de bajo costo, sino como un destino estable para inversiones de mediano y largo plazo.
A nivel interno, el grado de inversión también fortaleció la confianza de los agentes económicos locales. Empresas, emprendedores y consumidores operan en un entorno de mayor previsibilidad, lo que se traduce en decisiones de inversión más estables y en un mercado interno con mayor dinamismo. Esta confianza es un componente clave para entender por qué la economía paraguaya llega a 2026 con expectativas positivas y una base sólida desde la cual proyectar su crecimiento.
Sin embargo, el grado de inversión no implica ausencia de problemas. Paraguay continúa enfrentando desafíos estructurales como la informalidad, la desigualdad y la necesidad de mejorar la calidad del gasto público. Aun así, el reconocimiento internacional obtenido en 2024 por Moody’s y en 2025 por Standard and Poor’s posiciona al país en una situación privilegiada dentro de la región y refuerza la idea de que la economía paraguaya atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia reciente.
Proyecciones de la economía paraguaya para 2026
Las estimaciones oficiales y de organismos internacionales coinciden en que la economía paraguaya 2026 podría crecer alrededor del 4 %, consolidando un ritmo superior al promedio regional. Este crecimiento estaría acompañado por una inflación que tendería a converger hacia la meta del Banco Central, cercana al 3,5 %, lo que refuerza la previsibilidad del entorno económico.
Estas proyecciones se apoyan en varios factores: una política monetaria prudente, un sistema financiero estable, el fortalecimiento del mercado interno y la continuidad de proyectos de inversión pública y privada. En este contexto, Paraguay se posiciona como una economía atractiva para inversiones productivas, especialmente en sectores vinculados a la industria, la logística y la energía.
Proyecciones económicas 2026 y la estrategia Paraguay 2X para duplicar el PIB
Las proyecciones de crecimiento para la economía paraguaya 2026 se inscriben en un marco de expectativas positivas, impulsadas tanto por fundamentos macroeconómicos sólidos como por una ambiciosa estrategia de largo plazo denominada Paraguay 2X, impulsada por el presidente y economista Santiago Peña. Esta estrategia tiene como objetivo duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) del país en la próxima década, manteniendo un crecimiento anual promedio de alrededor del 7 % y consolidando al Paraguay como una economía de mayor tamaño y diversificación. Es decir el presidente y economista paraguayo y su equipo proyectan un crecimiento anual sostenido del 7% para pasar de unos USD 45.000 millones a USD 80.000 millones, impulsado por la diversificación (granos, carne, celulosa) y el plan “2X”, mientras que el presupuesto 2026 estima un crecimiento del 3,8% y se enfoca en inversión social y sectores estratégicos, no en una duplicación inmediata para ese año.
Para alcanzar este objetivo, el plan Paraguay 2X propone una serie de reformas y acciones orientadas a aumentar la productividad, fortalecer la industrialización, promover las exportaciones y atraer inversión extranjera directa en sectores estratégicos. Entre las iniciativas contempladas se encuentran incentivos para el desarrollo de industrias intensivas en tecnología y valor agregado, la apertura de nuevos mercados y la mejora de la competitividad de sectores clave como la agricultura, la energía y la manufactura.
Estas proyecciones también toman en cuenta la reciente tendencia de crecimiento sostenido por encima del promedio regional, así como los avances en estabilidad macroeconómica, como índices de inflación controlada y niveles de inversión creciente. Bajo este contexto, la economía paraguaya 2026 no solo apunta a consolidar cifras de crecimiento superiores al 4 %, sino a sentar las bases para un crecimiento estructural más alto que pueda acercar al país a los estándares de desarrollo de las economías más dinámicas de América Latina.
Sectores que impulsarán el crecimiento en 2026
Uno de los pilares de la economía paraguaya 2026 seguirá siendo el sector agrícola, especialmente la soja, el maíz y la carne, que continúan siendo fundamentales para las exportaciones. Sin embargo, el crecimiento ya no depende exclusivamente del agro.
El sector servicios muestra una expansión constante, impulsada por el comercio, el transporte, la tecnología y las actividades financieras. La construcción también mantiene un rol importante, tanto por obras de infraestructura como por el desarrollo inmobiliario en zonas urbanas.
La energía, particularmente la generación hidroeléctrica, sigue siendo una ventaja competitiva clave. El desafío para los próximos años será avanzar en una mayor industrialización y en el uso estratégico de esa energía barata para generar valor agregado y empleo de calidad.
Diversificación de la economía paraguaya sostenidos por sectores industriales
Las proyecciones de crecimiento para la economía paraguaya 2026 se inscriben en un marco de expectativas positivas, impulsadas tanto por fundamentos macroeconómicos sólidos como por una ambiciosa estrategia de largo plazo denominada Paraguay 2X, impulsada por el presidente y economista Santiago Peña. Esta estrategia tiene como objetivo duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) del país en la próxima década, manteniendo un crecimiento anual promedio de alrededor del 7 % y consolidando al Paraguay como una economía de mayor tamaño y diversificación.
Ejes del crecimiento para el 2026: Maquila, construcción y otros servicios
Gran parte del impulso económico actual se debe a la diversificación de la economía paraguaya. El país dejó de depender exclusivamente de la soja, otras producciones agrícolas y la ganadería, incorporando sectores como la maquila, la construcción y servicios variados, que han ido ganando peso dentro del PIB. Esta diversificación ha permitido que Paraguay sea más resiliente frente a fluctuaciones internacionales de precios de commodities, fortaleciendo la estabilidad macroeconómica y ampliando la base productiva del país.
Para alcanzar los objetivos de Paraguay 2X, el plan propone una serie de reformas y acciones orientadas a aumentar la productividad, fortalecer la industrialización, promover las exportaciones y atraer inversión extranjera directa en sectores estratégicos. Entre las iniciativas contempladas se encuentran incentivos para el desarrollo de industrias intensivas en tecnología y valor agregado, la apertura de nuevos mercados y la mejora de la competitividad de sectores clave como la energía, la manufactura, la maquila, la construcción y otros servicios emergentes.
Estas proyecciones también toman en cuenta la reciente tendencia de crecimiento sostenido por encima del promedio regional, así como los avances en estabilidad macroeconómica, como índices de inflación controlada y niveles de inversión creciente. Bajo este contexto, la economía paraguaya 2026 no solo apunta a consolidar cifras de crecimiento superiores al 4 %, sino a sentar las bases para un crecimiento estructural más alto, capaz de acercar al país a los estándares de desarrollo de las economías más dinámicas de América Latina.
Desafíos y riesgos para la economía paraguaya 2026
A pesar del panorama favorable, la economía paraguaya 2026 no está exenta de riesgos. La dependencia de los commodities expone al país a variaciones de precios internacionales y a factores climáticos. Además, la informalidad laboral y la desigualdad social continúan siendo desafíos estructurales que limitan el impacto del crecimiento en amplios sectores de la población.
Otro punto crítico es la sostenibilidad fiscal a largo plazo, especialmente en lo relacionado con el sistema previsional y el financiamiento del gasto público. Mantener el equilibrio entre crecimiento, inversión social y disciplina fiscal será clave para evitar tensiones futuras.
Comparación de la economía regional y posición de Paraguay
En el contexto latinoamericano, Paraguay destaca por combinar crecimiento económico con estabilidad macroeconómica. Mientras varios países de la región enfrentan altos niveles de inflación, déficit fiscales persistentes o bajo crecimiento, Paraguay mantiene indicadores relativamente equilibrados.
Esta posición fortalece la imagen del país como una economía confiable y predecible, aunque todavía enfrenta el desafío de traducir ese buen desempeño macroeconómico en mejoras más visibles en la calidad de vida de la población.
Conclusión
La economía paraguaya 2026 se presenta con perspectivas favorables, sustentadas en estabilidad, crecimiento moderado y fundamentos macroeconómicos sólidos. Sin embargo, el verdadero desafío no será solo crecer, sino consolidar un modelo de desarrollo más inclusivo, diversificado y sostenible.
Si Paraguay logra aprovechar sus ventajas estructurales, diversificar su matriz productiva y fortalecer sus instituciones, el año 2026 podría marcar un punto clave en la consolidación de su trayectoria económica. El crecimiento ya está en marcha; ahora el debate se centra en cómo transformarlo en desarrollo real duradero y que llegue el derrame de crecimiento a todos los niveles sociales.