Fútbol Paraguayo: Olimpia remonta y se queda con el Superclásico: 2-1 a Cerro Porteño en el Defensores del Chaco
El domingo 23 de agosto de 2026, en el estadio Defensores del Chaco de Asunción, Olimpia y Cerro Porteño protagonizaron una nueva edición del Superclásico del fútbol paraguayo por la sexta fecha del...
El domingo 23 de agosto de 2026, en el estadio Defensores del Chaco de Asunción, Olimpia y Cerro Porteño protagonizaron una nueva edición del Superclásico del fútbol paraguayo por la sexta fecha del Torneo Clausura de la División Profesional. El Decano, dirigido por Pablo “Vitamina” Sánchez, reaccionó a tiempo, remontó un marcador adverso y se impuso por 2-1 con goles de Eduardo Delmás y Hugo Sandoval. Alexis Cañete había abierto el marcador para el Ciclón de Ariel Holan. El triunfo permitió a Olimpia sumar tres puntos vitales y acercarse a la zona de punta en un torneo que ambos equipos afrontan con la necesidad de reponerse de dolorosas eliminaciones internacionales.
El contexto previo al partido era de urgencia compartida. Olimpia había quedado fuera de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, mientras que Cerro Porteño se despedía de la Copa Libertadores a manos de Palmeiras. Ambos conjuntos llegaban con heridas frescas y la necesidad de levantar el ánimo en el frente local. El Superclásico, siempre especial, se presentaba como una oportunidad para sanar y sumar. El Defensores del Chaco, escenario tradicional de estos duelos, recibió a las dos parcialidades en un ambiente de alta expectativa, aunque con los protocolos de seguridad reforzados tras los incidentes que habían marcado el clásico anterior en el Apertura, suspendido por disturbios.
Desde el pitazo inicial, Olimpia mostró mayor iniciativa. El equipo franjeado dominó la posesión y generó las primeras ocasiones claras. Sin embargo, la falta de precisión en el último tercio impidió que tradujera ese dominio en goles tempranos. Cerro Porteño, fiel a su estilo bajo Holan, se replegó con orden, buscó contragolpes y esperó su momento. La primera media hora transcurrió con Olimpia presionando y el Ciclón defendiendo con solidez, con Manuel Roffo atento bajo los tres palos.
Una de las mejores chances del primer tiempo llegó a los 38 minutos. Tiago Caballero se encontró mano a mano con Roffo, pero el arquero azulgrana respondió con una gran achicada que evitó el empate parcial. Cerro también avisó: a los 41 minutos, Pablo Vegetti conectó de cabeza un centro de Marcelo Chaparro y el remate se estrelló en el travesaño. El partido se mantenía 0-0, pero la intensidad crecía.
El golpe llegó cerca del final de la primera etapa. A los 44 minutos, Juan Manuel Iturbe ganó la línea de fondo y envió un centro rasante hacia atrás. Fabricio Domínguez dejó pasar la pelota y Alexis Cañete apareció dentro del área para descargar un potente derechazo que se clavó en el ángulo superior derecho de Gastón Olveira. Cerro Porteño se fue al descanso con ventaja de 1-0, en una jugada que resumió la efectividad azulgrana frente a la falta de concreción olimpista.
El entretiempo fue clave. Pablo Sánchez movió el banco con un doble cambio: ingresaron Richard “Cachorro” Sánchez y Bernardo Romeo Benítez. La apuesta buscaba mayor dinámica, profundidad por las bandas y presencia ofensiva. Ariel Holan también ajustó su esquema. El segundo tiempo arrancó con Olimpia más decidido a empujar y Cerro intentando administrar la ventaja.
La reacción franjeada no tardó en llegar. A los 58 minutos, Mateo Gamarra lanzó un balón largo hacia Fernando Cardozo. El delantero bajó de cabeza para Eduardo Delmás, quien sacó un zurdazo de sobrepique que se metió en el ángulo de Roffo. El 1-1 desató el festejo en las tribunas olimpistas y cambió el aire del partido. El Decano, empujado por la igualdad, pasó a buscar la remontada con mayor convicción.
Solo cinco minutos después llegó el gol del triunfo. A los 62 minutos, Hugo Sandoval ingresó por Tiago Caballero. Un minuto más tarde, la jugada nació en una gran acción individual de Romeo Benítez por la izquierda. El atacante dejó atrás a Alexis Cañete, llegó hasta el fondo y envió un centro al área. Sandoval apareció para conectar de cabeza y colocar el 2-1. El ingreso del delantero resultó decisivo: en su primera intervención significativa marcó el gol que inclinó la balanza.
Cerro Porteño intentó reaccionar. Holan mandó al campo a Jonatan Torres por Robert Piris da Motta y posteriormente a Derlis Rodríguez por Juan Manuel Iturbe, buscando mayor peso ofensivo. Olimpia, por su parte, reforzó el mediocampo y la defensa con los ingresos de Javier Domínguez y, sobre el final, Raúl Cáceres, quien reemplazó al lesionado Fernando Cardozo. Los últimos minutos fueron de alta tensión. Alexis Cañete recibió amarilla a los 82 minutos por una infracción sobre Benítez, y el Ciclón buscó desesperadamente el empate. El cuarto árbitro indicó cuatro minutos de adición, durante los cuales Cerro empujó, pero Olimpia sostuvo la ventaja con orden y sacrificio.
El pitazo final confirmó el triunfo del Decano. Olimpia se quedó con un Superclásico que comenzó cuesta arriba, pero que terminó dando vuelta con carácter, eficacia en el segundo tiempo y decisiones acertadas desde el banco. Cerro Porteño había golpeado primero con el gol de Cañete, pero no pudo sostener la ventaja ni encontrar respuestas ante la reacción franjeada.
Este resultado tiene implicaciones importantes en la tabla del Clausura 2026. Olimpia suma de a tres y se mete de lleno en la pelea por los puestos de vanguardia, mientras que Cerro Porteño se complica en la zona media-baja y debe reaccionar rápidamente para no alejarse de los objetivos de la temporada. Ambos equipos llegan a esta altura del torneo con la necesidad de consistencia local después de las eliminaciones continentales.
El Superclásico paraguayo es mucho más que un partido. Es un enfrentamiento que atraviesa generaciones, que divide familias y que concentra la pasión del fútbol en el país. Desde el primer cruce oficial en 1913, Olimpia y Cerro Porteño han construido un historial cargado de épica, polémicas y momentos inolvidables. El Decano mantiene una ligera ventaja histórica en partidos oficiales, aunque el Ciclón siempre ha sabido responder en las grandes citas. Este 2-1 se suma a esa larga lista de encuentros que quedan grabados en la memoria de los aficionados.
En términos tácticos, el partido mostró dos caras. En el primer tiempo, Olimpia controló pero careció de profundidad y precisión. Cerro esperó y castigó en una de las pocas llegadas claras. En el segundo tiempo, los cambios de Sánchez —especialmente el ingreso de Benítez y Sandoval— alteraron el equilibrio. La intensidad franjeada creció, la circulación del balón mejoró y la verticalidad apareció. Holan buscó variantes ofensivas, pero el equipo no encontró la fluidez necesaria para generar peligro constante.
Las figuras del encuentro fueron claras. Eduardo Delmás, con su gol de zurda, y Hugo Sandoval, con el tanto de la victoria apenas ingresado, se convirtieron en los héroes de la noche. Romeo Benítez aportó desborde y la asistencia decisiva. Del lado azulgrana, Alexis Cañete brilló con su golazo y su intensidad, mientras que Roffo realizó intervenciones importantes, especialmente en el primer tiempo.
La hinchada olimpista celebró con euforia en el Defensores. El triunfo en el clásico siempre tiene un sabor especial, más aún cuando se logra remontando. Del lado de Cerro, la decepción fue evidente: haber liderado y no poder sostener el resultado duele en un partido de esta magnitud.
Mirando hacia adelante, Olimpia deberá capitalizar este impulso. El Clausura es largo y los puntos se hacen valiosos desde temprano. Cerro Porteño, por su parte, necesita reencontrarse con la efectividad y la solidez que lo caracterizó en otras etapas. Ariel Holan y Pablo Sánchez enfrentan el desafío de mantener la competitividad en un torneo exigente, donde cada fecha puede definir el rumbo de la temporada.
El fútbol paraguayo vive de estos partidos. El Superclásico no solo reparte puntos: genera conversación, polariza opiniones y mantiene viva la pasión. En esta edición, Olimpia demostró capacidad de reacción, carácter y eficacia cuando más lo necesitaba. Cerro Porteño, a pesar de la derrota, mostró momentos de calidad y la capacidad de complicar a su eterno rival.
Al final de la noche, el marcador quedó en 2-1 a favor del Decano. Un resultado justo según el desarrollo del segundo tiempo, aunque el primer tiempo había dejado abierta cualquier posibilidad. Olimpia se queda con el Superclásico y con la moral alta. Cerro Porteño deberá levantar la cabeza y enfocarse en los próximos compromisos. El fútbol paraguayo, una vez más, se vistió de clásico y ofreció emociones, goles y una historia más para contar.
El Torneo Clausura 2026 sigue su curso. Con esta victoria, Olimpia se posiciona mejor en la pelea, mientras que el Ciclón buscará reaccionar. Lo cierto es que el Superclásico volvió a demostrar por qué es el partido más esperado del calendario local: porque nunca defrauda en intensidad y porque siempre deja algo para recordar. Esta vez, el recuerdo será el de una remontada franjeada protagonizada por Delmás y Sandoval, con la asistencia de Benítez y la dirección de Vitamina Sánchez.
En los próximos días se analizarán las estadísticas, se debatirán las decisiones arbitrales y se proyectarán los siguientes pasos de ambos clubes. Pero por ahora, el foco está en la celebración olimpista y en la reflexión azulgrana. El fútbol paraguayo sigue su marcha, y el Superclásico de agosto de 2026 ya es parte de su rica historia.
Olimpia derrotó 2-1 a Cerro Porteño en el Superclásico del Torneo Clausura 2026 disputado en el Defensores del Chaco. Alexis Cañete abrió el marcador a los 44’ para el Ciclón, pero Eduardo Delmás empató a los 58’ y Hugo Sandoval, recién ingresado, marcó el gol del triunfo a los 63’. El Decano de Pablo “Vitamina” Sánchez remontó con carácter y se quedó con los tres puntos. Cerro Porteño de Ariel Holan no pudo sostener la ventaja. Ambos equipos buscaban reponerse de eliminaciones internacionales. El resultado acerca a Olimpia a la pelea por la punta y complica al Ciclón. Relato completo del partido, goles, cambios y análisis del clásico paraguayo.